Ocurrió en casa...
La chica se marcha como espiritu, enseña sus pechos a través
del burca que la oprime demostrando que ya no es una niña.
Está cansada de la esclavitud de la intolerancia y la hipocresía.
Acaba suicidándose, siendo libre por fin.
Al escuchar el disparo, su padre se preocupa únicamente del sostén
de la muchacha, dejando a un lado el cuerpo de su hija y su arma.
La casa tiene invitados, aquellos de los que la chica escapo
hace 5 minutos, aquellos que son como su padre, que piensan que el dinero y los
modales son lo primero.
¿Cómo será visto por mis amigos?, se pregunta el padre, - con
suerte estarán fumando, y si actuó rápido no verán nada en absoluto.
Pero todos sin excepción escondemos nuestro nido de arañas
que acaba picándonos tarde o temprano.

No hay comentarios:
Publicar un comentario